Tulum.- Después de un crecimiento superior al esperado, después de su inauguración en 2023, el Aeopuerto Internacional de Tulum “Felipe Carrillo Puerto” enfrenta una debacle, ante la reducción de vuelos internacionales, y a la salida de Aeroméxico y Volaris.
En este contexto, su flujo más estable de pasajeros son los deportados, mexicanos y extranjeros, que arriban todas las semanas en vuelos desde Estados Unidos.
La política migratoria de Donald Trump, y la cooperación del gobierno de México para recibir a personas de otras nacionalidades, han resultado en la llegada de 271 mil 193 mexicanos y un número no divulgado de extranjeros a suelo nacional, entre el 20 de enero de 2025 y el 13 de agosto de 2026. Cerca de una tercera parte lo han hecho vía aérea.
Cristina Torres Gómez, secretaria de Gobierno de Quintana Roo, confirmó que todas las semanas llega uno o más vuelos procedentes de Estados Unidos con ciudadanos deportados. La mayoría se retira de Quintana Roo en cuanto arriba, al buscar a sus familiares en estados cercanos.
Este uso frecuente por parte de autoridades de ambos países contrasta con las cifras cada vez más preocupantes en cuanto a la llegada de turistas, tanto nacional como internacionales.
La promesa de que este aeropuerto sería una nueva puerta de entrada que potenciaría no solo a Tulum, sino al sur del estado, o pareció concretarse.
De acuerdo a Rosario Avilés, analista especializada en aviación, el mayor desafío es la falta de accesibilidad a este aeropuerto por tierra.
Aunque el viajero llega a un destino turístico de clase mundial, depende para salir del aeropuerto de carreteras con capacidad limitada, transporte colectivo irregular y una oferta de última milla todavía incipiente.
“Tras un vuelo cómodo, el visitante enfrenta traslados largos, tarifas variables y congestión en horas pico. Para un destino que vende naturaleza, bienestar y sostenibilidad, este cuello de botella erosiona la percepción de calidad y reduce el gasto turístico efectivo”, escribió la experta.



