Activistas feministas denunciaron hoy la violencia vicaria que sufre la joven Claudia Miranda Canché, cuyo hijo fue arrebatado de sus brazos por cuatro integrantes de su familia política, en Ignacio Zaragoza, Lázaro Cárdenas, hace seis meses, sin que hasta la fecha haya podido recuperar al menor de cinco años de edad.
Detrás de esta violencia vicaria, también hay una historia de violación y de casamiento forzado, pues Claudia Miranda tenía 13 años cuando “por usos y costumbres” fue separada de su familia, para ser abusada por Jahaziel N., quien se casó con ella, pese a tener más de cinco años de diferencia. Él la embarazó cuando ella tenía 14 años.
El caso fue expuesto hoy en rueda de prensa, convocada en el plantón de las Madres Buscadoras frente a la Fiscalía General del Estado (iniciada por otro caso, el de Yahir Benítez). En este lugar, Ariadne Song Anguas, integrante del Colectivo Femenil Xtabay Quintana Roo, brindó los pormenores de este caso, por el cual existen dos denuncias penales, por violencia y violación, además de un expediente ante los tribunales familiares.
“He intentado dialogar con estas personas y no se puede, porque dicen que una mujer no les va a ganar; pero este no es asunto de mí, sino de mi hijo, de quien no sé nada desde hace seis meses. Estoy asustadísima porque estas personas son violentas y no puedo defenderlo, pese a ser la madre y tener la custodia provisional desde abril”, denunció la mujer.
Claudia afirma que pasó cinco años sufriendo violaciones repetidas en el “Kilómetro 80”, hasta que pudo separarse de este agresor. A partir de allí es que se dio la sustracción de su hijo.
De acuerdo a la denuncia, Claudia Miranda Canché había salido a la farmacia con su hijo de cinco años, cuando fue abordada por su ex pareja, Jahaziel N., quien la insultó, además de arrebatarle a su hijo. Ella persiguió a este hombre, pero el padre de Jahaziel le cerró el paso con su camioneta.
Ella de todas formas pudo alcanzar a su expareja y trató de recuperar a su hijo, pero este hombre, su padre, y otros dos parientes, intervinieron, golpeando a esta mujer y logrando quitarle a este niño de cinco años, que de inmediato llevaron a su casa.
La víctima llamó al 911, pero los policías que llegaron querían llevársela al DIF, en Kantunilkín, dejando al niño con sus captores, a lo que ella se negó, por lo que se fueron.
La mujer entonces llamó a su madre, quien ingresó a la casa de Jahaziel N., en búsqueda de su nieto, pero que fue encerrada por esta familia. Claudia volvió a llamar al 911 y los policías regresaron, pero con una mala actitud, negándose a intervenir en este caso.
Los familiares de Jahaziel accedieron a liberar a la madre de Claudia, momento que aprovechó la víctima para tratar de llevarse a su hijo, lo que derivó en un nuevo forcejeo y más golpes en su contra, frente a los policías, que nada hacían.
La operadora del 911 fue informada de lo que ocurría y ella les dijo a los agentes que actuaban mal, pero a los policías esto no les importó.
La mujer finalmente tuvo que dejar a su hijo en esa casa, para acudir a Nuevo Xcan a interponer una denuncia por sustracción de menores. También interpuso una denuncia adicional, por violación, pues Jahaziel N abusaba de ella desde los 13 años y la embarazó cuando tenía 14.
Inacción de autoridades

A pesar de existir las carpetas por violación (Expediente 425/2024), y por sustracción de menores (061/09-2024), los casos no avanzan. El juez de lo familiar, Ricardo Arturo Vivaa Alcalá, tampoco ha ordenado el regreso de Matías con su madre, pese a acreditarse la violación ocurrida.
Ariadne Song indicó que en este caso aplica la prisión preventiva contra este agresor, quien obligó a Claudia a casarse con él, siendo ella menor de edad, falsificando la firma de su madre.
“Una niña, por usos y costumbres de una comunidad maya, fue desprendida de su familia materna, fue engañada, fue abusada, fue violada; y la prueba máxima es el acta de nacimiento del menor, y la Alerta Amber que se negó la Fiscalía General del Estado a emitir. Si no es por su madre, quien acude a las instalaciones y les dice que no se va hasta que le levanten la denuncia, esta alerta no se emite”.
En Ignacio Zaragoza, añade, hay una campaña de desprestigio realizada por la familia del presunto violador, quienes acusan a esta mujer de “venganza” y aseguran que la Alerta Amber es falsa.
Ayer acudió la víctima con patrullas del GEAVIG a la casa de su ex pareja en Ignacio Zaragoza, pero su hijo no está ahí, desconociéndose su paradero.



